La madera

El hecho de trabajar la madera puede suponer una de las labores más agradecidas, más satisfactorias para uno. (a la manera de un hobby), aunque de primeras todo no es tan fácil como coger el pincel y al instante, ponernos a barnizar directamente una superficie, tal cual, sin adoptar ninguna medida previa.

En este artículo vamos a centrarnos en la preparación necesaria antes de llegar a aplicar un barniz. En otro apartado explicaremos los distintos tipos de barniz y donde aplicarlos de modo correcto. También hay que puntualizar que no siempre es conveniente o recomendable embarcarse en una faena de este tipo, por ejemplo en mesas trabajadas de fábrica con barnices especiales, para este tipo de trabajos es aconsejable acudir a un ebanista con taller acondicionado para el asunto y con la maquinaria adecuada.

La madera puede verse como nueva o bien haber sido barnizada previamente. En el día a día, a menudo nos encontramos ejemplos de ventanas que a lo largo del tiempo han sufrido cierto deterioro, por efectos del desgaste, el barniz aparece cuarteado en ellas, irregular, como sin brillo, es posible incluso que la madera pueda aparecer quemada por efectos de la exposición al sol. Esto producirá que ennegrezca cuando se le aplique el barniz.
También hemos de mencionar los casos en los que nuestro deseo no es otro que el de restaurar un mueble u otro objeto que ha sido esmaltado hace tiempo y pretendemos por lo tanto renovar por completo su aspecto, en todos estos casos, desde el comienzo, debemos tratar de preparar la superficie de la mejor manera.

Si lo que deseamos es eliminar el esmalte ya viejo, muy adherido y en mal estado, el método más ecológico, de menos riesgo y el que yo recomiendo, es usar un decapador de aire caliente con el que primero ablandaremos la capa de esmalte, después, con ayuda de una espátula, un paño y algo de disolvente, procederemos a eliminarlo, siempre con paciencia, mimo, cuidado, atención máxima, procurando desde luego no dañar la madera. Con lija de grano grueso procederemos a eliminar todo el residuo, esto último sirve para casos de barnizados cuarteados o en mal estado. El objetivo en definitiva será dejar a la vista una superficie limpia, suave y sin restos visibles de barniz viejo. Usaremos para ello lijas específicas para madera de distinto gramaje, según las necesidades del objeto a tratar. Es importante, que el la medida de lo posible, lijemos en el sentido natural que sigue la veta, a fin de evitar que se aprecie el rastro , las marcas de lija. Como decíamos antes, en algunas ocasiones, nos encontramos con que la madera está quemada por la acción del sol, dañada en algunas áreas, entonces la solución más efectiva consiste en desbastar hasta llegar a una zona sano. Existen blanqueadores químicos u otros recursos para evitar que la madera sufra los signos de ennegrecimiento, pero el resultado en cualquier caso nunca será perfecto de este modo.

Cuando ya tengamos todo bien lijado y habiendo dejado una superficie fina solo queda limpiar. La mejor manera es hacerlo con un soplador de aire conectado a un compresor. Por supuesto habrá que asegurarse de que todo esté bien limpio y que no subsiste nada del polvo generado, ni pequeñas partículas. Tenga bien en cuenta que para un correcto trabajo de pintura, el orden y la limpieza son factores indispensables.


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